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Incontinencia urinaria

Incontinencia urinaria

Intervenciones no farmacológicas con actuaciones desde la fisioterapia de suelo pélvico y la utilización de sistemas de medición con tecnología wearable, permitirán disminuir el impacto de la incontinencia urinaria en la calidad de vida de un elevado número de mujeres. Antes de definir la intervención es necesario conocer el problema de la incontinencia urinaria y que test, instrumentos de valoración y escalas se están utilizando para medir le grado de afectación de las personas. Para ver le detalle de esta intervención dentro de  de GERIA-TIC accede a la página de Intervención en la vertical de Incontinencia Urinaria

Contextualización

La prevalencia de la incontinencia urinaria (IU) aumenta con la edad y en el grupo de las mujeres. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 14,5% de las personas mayores de 65 años en España tienen IU o problemas de orina, descendiendo al 12% en el caso de los hombres y aumentando hasta un 16,5% en el grupo de las mujeres. Según la Guía de Práctica Clínica en Geriatría sobre la Incontinencia Urinaria, la prevalencia es del 14% en hombres y varía entre un 30 y un 50% en las mujeres.

El envejecimiento genera una serie de cambios en el organismo, tanto en el aparato urinario, como en la próstata, la vagina, y el suelo pélvico, entre otros, condicionando a una mayor vulnerabilidad de las personas mayores para sufrir incontinencia. La pérdida de la continencia lleva consigo un número variado e importante de repercusiones tanto médicas como psicológicas y sociales que deterioran considerablemente la calidad de vida. No obstante, la incontinencia tiene soluciones individualizadas si se consulta al médico, se siguen sus recomendaciones y se cumple el tratamiento. (Buitrago Sivianes et al., 2013)

La Sociedad Internacional de Incontinencia define la Incontinencia Urinaria (IU) como “la pérdida involuntaria de orina a través de la uretra, objetivamente demostrable y que constituye para la persona que lo sufre, un problema social e higiénico” (Abrams et al., 2002). Esta pérdida de orina tiene lugar cuando hay un aumento de la presión intra-abdominal debido al debilitamiento de las estructuras musculotendinosas en el suelo pélvico (Carrión Perez et al., 2015).

Esta situación funcional constituye uno de los grandes síndromes geriátricos por su elevada prevalencia, tal y como se muestra en los datos obtenidos del Instituto Nacional de Estadística y la Guía Práctica Clínica en Geriatría sobre la IU, y por causar diversas limitaciones en la persona mayor. Asimismo, se considera un síndrome multifactorial que puede deberse a lesiones del aparato genitourinario, cambios relacionados con la edad y situaciones comórbidas, entre otras causas. (Aceytuno et al., 2008)

A pesar de ello, es un síndrome infradiagnosticado e infratratado, ya que las personas que lo sufren no acuden a especialistas, y aunque no sea una enfermedad o patología en sí, supone un deterioro en la calidad de vida de las personas que la padecen, ya que la independencia y la autoestima se ven mermadas (Franco de Castro et al., 2009). Además, la IU puede contribuir al aislamiento social, a trastornos depresivos y ansiosos, al incremento de caídas y fracturas por urgencia miccional, y también a la institucionalización. (Aceytuno et al., 2008)

Según su evolución, la IU se puede clasificar en transitoria o aguda, y establecida o crónica, en caso de que presente una evolución de más de 4 semanas. La IU transitoria tiene lugar cuando hay infección urinaria, uretritis/vaginitis atrófica, embarazo, parto vaginal y episiotomía, posprostatectomía, impactación fecal, y aumento de la producción de orina, sea por motivos metabólicos, por ingesta excesiva de líquido, entre otras razones. (Aceytuno et al., 2008)

Los tipos más frecuentes, según la etiología de la IU, son de urgencia, de esfuerzo y mixta. La IU de urgencia es la pérdida involuntaria de orina acompañada o inmediatamente precedida de urgencia, entendiendo la urgencia como la percepción de la propia persona de tener un deseo miccional súbito claro e intenso, con complicaciones para contener la orina y miedo al escape. La IU de esfuerzo se refiere a la pérdida involuntaria de orina asociada a un esfuerzo físico (toser, correr, andar) que provoca un aumento de la presión abdominal. La IU mixta constituye un tipo de incontinencia que se asocia a urgencia miccional y también a los esfuerzos, al ejercicio, a los estornudos y a la tos. (Aceytuno et al., 2008)

También se puede clasificar la IU según la severidad. Esta puede ser leve, moderada o severa según el Test de severidad de Sandvick. (Sandvick, Seim, Vanvik, & Hunskaar, 2000)

Por otra parte, se puede indicar la existencia de otros tipos de IU, menos frecuentes, como la continua, la enuresis nocturna, la incontinencia por rebosamiento, y la funcional. La IU continua es la pérdida involuntaria y continua de la orina. La enuresis nocturna se refiere a la pérdida involuntaria de orina durante el período de sueño. La IU por rebosamiento se aprecia en personas que no tienen ganas de orinar. La IU funcional se produce en personas en las que su tracto urinario no está afectado, pero a quienes ciertos trastornos físicos-cognitivos-arquitecturales o por el uso de determinados medicamentos les impiden que sean capaces de ir al baño (Aceytuno et al., 2008). La IU funcional viene definida por los criterios DIAPPERS: Delirio, Infección, Atrofia vaginal, estado Psicológico, Polifarmacia, movilidad Reducida, impactación fecal (Stool impactation). (Thüroff et al., 2011).

La IU tiene un impacto negativo en las ocupaciones, principalmente en la participación social y en actividades de ocio. Además, puede provocar diferentes tipos de limitaciones, entre las que se encuentran las limitaciones físicas, en la realización de actividades deportivas, como también la pérdida de la actividad sexual o limitación en la misma. También puede afectar psicológicamente a la persona, pudiéndose relacionar con la pérdida de autoestima, apatía, depresión o sentimientos de culpabilidad. Por otro lado, las personas que tienen IU deben tomar precauciones en cuanto a la ropa, la protección de la cama, entre otras, que los limitan en su día a día. Debido a esto, es uno de los motivos por los que la persona mayor es institucionalizada. (Bienestar, 2015; Redpacientes, 2014)

Epidemiología

Para conocer la prevalencia de la Incontinencia Urinaria (IU) según sexo y grupo de edad, se ha recurrido a la Encuesta Europea de Salud 2014, siendo los datos más recientes encontrados a nivel europeo, acerca de la prevalencia de la IU. Los datos, reflejados en las tablas I y II, han sido suministrados por el Instituto Nacional de Estadística, a través de la consulta de “Enfermedades crónicas: Problemas o enfermedades crónicas de larga evolución” (cifras absolutas) de dicha encuesta.

Tabla I: Prevalencia IU por grupos de edad
GRUPOS DE EDADHABITANTES% IU
55 a 64 años5414,94,11%
64 a 74 años4255,27,56%
75 a 84 años2855,117,41%
85 años o +1110,131,99%
Tabla II: Prevalencia IU por sexo y grupos de edad
GRUPOS DE EDADHombres Mujeres 
% IUHabitantes% IUHabitantes
55 a 64 años3,78%2647,54,42%2767,4
64 a 74 años6,63%1994,38,38%2260,9
75 a 84 años15,21%1189,318,97%1665,8
85 años o +26,92%391,534,76%718,5

En cuanto a la prevalencia de la IU o de problemas de orina, en Europa existe una mayor presencia de este trastorno en edades más avanzadas y predominantemente en mujeres, aunque esto puede ser debido a que la esperanza de vida es mayor en mujeres que en hombres. Además, en relación con la ocupación, los datos reflejan que el 13,34% de las personas jubiladas presentan IU o problemas de orina, siendo uno de los porcentajes más altos frente a otras situaciones, como estar trabajando, en desempleo, estudiando, incapacitado/a para trabajar, o desarrollando labores del hogar, entre otras. (Instituto Nacional de Estadística, 2014)

En esta misma línea, la prevalencia de IU o problemas de orina en España es de un 14,53% en personas mayores de 65 años; siendo un 11,97% en el caso de los hombres, frente al 16,49% de las mujeres. (Instituto Nacional de Estadística, 2014).

En contraposición a los datos obtenidos a través del INE, según la Guía de Práctica Clínica en Geriatría sobre la IU, la IU es uno de los problemas más frecuentes en las personas mayores (con una prevalencia del 14% en hombres y variando entre un 30 y un 50% en mujeres), aunque la cifra absoluta dependerá del rango de edad y será mayor, posiblemente, si las personas están institucionalizadas. En Atención Primaria se observa una prevalencia de entre un 15 y un 36%, siendo en hospitales del 30 al 35%. Las cifras aumentan en los casos de las residencias rondando entre el 43 y el 77%. La prevalencia de IU en personas mayores que se encuentran en residencias es similar a la prevalencia de aquellos mayores “frágiles” que viven en su domicilio, existiendo similitud de perfiles. Esta prevalencia no difiere según grupos étnicos, y aumenta con la edad, como también la severidad de la misma. (Aceytuno et al., 2008)

En un estudio realizado en una institución en Madrid, se ha obtenido una prevalencia de la IU del 53,6% (48,7% en varones y 55,2% en mujeres), lo cual avala los datos extraídos de la Guía de Práctica Clínica en Geriatría sobre la IU, frente a los datos obtenidos en el INE. (Villanueva et al., 2011)

Las cifras de prevalencia encontradas en una revisión se parecen a las que se citan en algunas revisiones sistemáticas sobre población mayor de 60 años (15-55%), y en otro estudio nacional realizado en población mayor de 65 años, las prevalencias encontradas fueron muy similares, con una prevalencia de IU en varones que fue del 14% (IC del 95%, 11-17) y en las mujeres del 30% (IC del 95%, 26-34). En otro estudio nacional, también realizado sobre personas mayores de 65 años, la prevalencia al inicio del estudio fue del 36% (IC del 95%, 33-38) y a los 5 años de éste, del 46% (IC del 95%, 43-50). (Hernández-Fabà et al., 2007)

Las cifras de prevalencia encontradas en la literatura son variables. Aspectos como la población estudiada, los métodos de diagnóstico y de cuantificación de la pérdida utilizados son fundamentales para explicar las diferencias en los datos (Payne, 1998). Dicha variabilidad viene dada por la definición adoptada de incontinencia, ya que a veces la definición utilizada no incluye la frecuencia o severidad de los episodios lo cual tiende a aumentar la prevalencia; la selección de las muestras, ya que las muestras randomizadas permiten sacar conclusiones más fiables y evitan el sesgo de selección; la población de estudio, ya que según el tipo de población estudiada se podrán sacar o no inferencias (población general, población consultante) y los datos serán de distinta utilidad para planificar, por ejemplo, servicios sanitarios; la inclusión de instrumentos de medida de la calidad de vida según recomienda la Sociedad Internacional de Incontinencia; y la información facilitada: datos de prevalencia global o también por tipos de incontinencia; la tasa de no respuestas, siendo un sesgo de selección; y el tipo de cuestionario utilizado, sea este validado o no. (Ortega Martínez, 2003)

Herramientas de evaluación

Como se ha visto, las causas de la IU son diversas, lo que implica la necesidad de llevar a cabo una evaluación multidimensional. Entre los diferentes aspectos a valorar, es importante considerar los hábitos higiénico-dietéticos, los antecedentes patológicos relevantes, como también el consumo de fármacos. En concreto, también se debe reflejar el tiempo de evolución y el momento de aparición de la IU, si puede tener o no relación con la prescripción de algún fármaco, la frecuencia de escapes y en qué momento se presentan, la frecuencia miccional tanto diurna como nocturna, la existencia de algún otro tipo clínico de incontinencia, como también la repercusión de la misma sobre la persona. Es decir, es importante contar con un perfil descriptivo del tipo de pérdida experimentada por la persona. (Aceytuno et al., 2008)

Para realizar la evaluación de la IU, se hace uso de los diarios miccionales, también llamados hoja de registro miccional, en dónde se recoge lo que la persona refiere que ha ocurrido entre las 24/72 horas previas respecto a la micción y los escapes de orina, el motivo, y el volumen, registrándose dichos datos a través de una tabla. Este es útil, tanto para la valoración clínica, como para medir la eficacia del tratamiento. (Aceytuno et al., 2008)

Para identificar el tipo de IU, se puede utilizar el Cuestionario IU-4, ya que este es útil para identificar si la IU es de urgencia, de esfuerzo o mixta. Este cuestionario consta de cuatros preguntas sobre si el escape de orina ha sido realizando un esfuerzo físico (pregunta 1), si se le han presentado ganas bruscas de orinar (pregunta 2), si se le ha escapado la orina antes de llegar al baño (pregunta 3), y si por causa de los escapes ha tenido que usar algún tipo de protección (pregunta 4). La primera pregunta identifica la IU de esfuerzo, la segunda y tercera la IU de urgencia, y si la 1, 4, y 2 ó 3 han sido positivas se identifica la mixta. En hombres, las preguntas 2 y 3 pueden orientar la sospecha de urgencia por inestabilidad del detrusor. A pesar de la utilidad que pueda tener este cuestionario, no se ha hallado su utilización en otros estudios.

Si se quiere conocer el grado de severidad que tiene la IU, se administrará el Test de severidad de Sandvick. Este test consta de dos preguntas. La primera pregunta consiste en indicar la frecuencia con que la persona va a orinar al baño, teniendo 4 opciones; mientras que en la segunda pregunta, se le pregunta sobre la cantidad de orina, teniendo 3 opciones. El índice de gravedad se calcula multiplicando el resultado de las dos preguntas y después se categorizan de la siguiente forma: 1-2 = leve, 3-6 = moderada, 8-9 = grave, 12 = muy grave. Para el cálculo en análisis estadístico, para control de resultados, se recomienda añadir el valor cero cuando se han vuelto continentes. (Sandvick et al., 2000)

Para medir el volumen de orina de los escapes, se utiliza el 24 hour Pad Test. Este consiste en colocar una compresa/pañal previamente a la persona, y pesarlo tras un tiempo establecido. El incremento de peso orienta sobre la magnitud/severidad de la incontinencia. Se registra el peso de la compresa/pañal vacío, peso de la compresa/pañal utilizado, calculando la diferencia entre cuando estaba vacío y ambas mediciones, y por último se indican las actividades que se han realizado durante el día. Esta escala se aplica durante 3 días y, posteriormente, se haya el promedio de las 3 jornadas. Según la diferencia de peso de la compresa/pañal vacío y utilizado, los resultados se clasifican de la siguiente manera: >450g cada 24 horas se considera incontinencia severa, 200-450g incontinencia grave, 100-200g incontinencia moderada, <20g incontinencia leve y 2-3g completamente continente. Hay que tener en cuenta la composición del pañal/compresa, sus dimensiones y la capacidad de absorción (Berrocal & Forero, 2009). En algunos estudios se plantea que los límites para determinar la severidad no son adecuados, por lo que la severidad como se ha mencionado anteriormente, se puede determinar con el Test de severidad de Sandvick. (O’Sullivan, Karantanis, Stevermuer, Allen, & Moore, 2004; Sandvick et al., 2000).

La alternativa para conocer la severidad, es la versión del 24 hour Pad Test realizado en una hora, conocido como 1 hour Pad Test. Se conoce que por su baja reproducibilidad, no es una buena medida para valorar resultados. Actualmente, es considerado como un método estandarizado y objetivo de la evaluación de la incontinencia. Para la administración de esta escala, es necesaria la ingesta de 500 ml de líquido libre de sodio en 15 minutos, pesándose el pañal/compresa, antes y después de un período de 1 hora. Las actividades físicas “normales” que se llevan a cabo en este período de tiempo, incluyen el caminar, subir escaleras, de pie, toser con fuerza, inclinarse para recoger objetos, y lavarse las manos. Después de 1 hora, cualquier incremento en el peso del pañal/compresa de más de 1 gramo se considera incontinencia urinaria. (Golmakani, Khadem, Arabipoor, Kerigh, & Esmaily, 2014)

Debido a la repercusión de la IU en la calidad de vida de las personas que la padecen, se suele realizar una valoración a través del International Consultation Questionnaire – Short Form (ICIQ-SF) que se basa en la percepción de la persona en cuanto a la frecuencia con la que pierde orina, la cantidad de orina que pierde habitualmente, cómo afectan los escapes del 1 al 10 a su vida diaria, y el momento en que pierde la orina (antes de llegar al baño, con tos o estornudo, cuando duerme, entre otros). (Aceytuno et al., 2008; Espuña Pons, Castro Díaz, Carbonell, & Dilla, 2007; Menezes, Virtuoso, & Mazo, 2015)

El King’s Health Questionnaire (KHQ) también analiza la calidad de vida. Consta de seis ítems, que son: la percepción del estado de salud, la limitación de la actividad de la vida diaria, limitaciones físicas y sociales, relaciones personales, emociones, energía/sueño y el impacto (llevar compresas, tener cuidado del líquido ingerido, cambiarse la ropa interior, preocupación por el olor, e incomodidad). (Espuña Pons et al., 2007; Martínez Córcoles et al., 2008).

En múltiples estudios se observa cómo se utiliza tanto el cuestionario ICIQ-SF como el KHQ para determinar la calidad de vida de las personas con IU (Espuña Pons et al., 2007; Fistonić et al., 2016; Martínez Córcoles et al., 2008; Ogrinc, Senčar, & Lenasi, 2015; Solberg, Alraek, Mdala, & Klovning, 2016). Se ha realizado un estudio comparando ambas herramientas, en el contexto de España, y en cuanto a índices de sensibilidad, especificidad y valores predictivos, no parecen existir grandes diferencias. Se ha observado que existen diferencias en cuanto a la factibilidad de uso en la práctica clínica en relación al tamaño de la prueba, el tiempo de cumplimentación, y el grado de pérdidas porque las personas no dan respuesta a la totalidad del cuestionario. Por estas razones, se concluye que para la práctica clínica es más aconsejable administrar el ICIQ-SF. (Espuña Pons et al., 2007)

Tras la búsqueda de herramientas de evaluación, también se ha encontrado el Cuestionario de impacto de la incontinencia urinaria en la calidad de vida de la mujer (Potenziani-14-CI-IO-QOL-2000), aunque no se han hallado estudios que lo utilicen. Este cuestionario consiste en 14 preguntas, con tres opciones a elegir: siempre = 2 puntos, a veces = 1 punto, nunca = 0 puntos. Las preguntas hacen referencia al momento en el que la mujer tiene las pérdidas de orina, y la repercusión en diferentes actividades. Si se obtienen entre 0 y 14 puntos, se considera repercusión ligera o moderada; y para considerar que la repercusión es intensa, la puntuación oscilaría entre 15 y 28 puntos.

Por otro lado, se ha encontrado el cuestionario Urinary Incontinence Quality of Life Scale (I-QOL). Este es un instrumento específico para personas con IU de esfuerzo o mixta. La duración de la administración de la escala ronda los 5 minutos. La manera de administrarla puede ser manual o a través del ordenador. La puntuación total se basa en tres dominios: actividad y limitación del comportamiento, impacto psicosocial, y aislamiento social. La puntuación oscila entre 0 y 100, siendo las puntuaciones más altas las que indican mejor calidad de vida. Está recomendado para asesorar sobre los efectos del tratamiento, sobre las decisiones en el tratamiento, y para dirigir comparaciones del impacto de la IU en diferentes culturas. A pesar de ser un instrumento tan completo, únicamente se ha hallado un estudio que lo utilice como herramienta de evaluación, pero no se ha encontrado la propia herramienta para efectuar su análisis y tomar decisiones al respecto. (Wagner, Patrick, Baverdam, Martin, & Buesching, 1996)

Por último, si el tratamiento de la IU se va a basar en el entrenamiento del suelo pélvico, a través de la Escala de Oxford, se puede valorar la capacidad contráctil de los músculos del suelo pélvico. Puntúa de 0 a 5, de la siguiente forma: si hay ausencia de contracción se valora en 0, si la contracción es muy débil se valora en 1, si la contracción es débil 2, si la contracción es moderada/con tensión/y mantenida es 3, si la contracción es buena y mantiene la tensión con resistencia es 4, y si la contracción es fuerte y mantiene la tensión contra una fuerza resistente es 5. (Laycok, 2002)

La intervención en el proyecto Geria-TIC

Una vez analizada la situación se creó un programa de intervención dentro del proyecto. Para ver le detalle de esta intervención accede a la página de Intervención en la vertical de Incontinencia Urinaria

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